Después de las 10 p.m.

Ayer -una vez más- me preguntaron: "¿y por qué te vas?". No pude más que sonreír y suspirar... y volver a sonreír con la mirada encendida. Abandonada por toda posible explicación lógica, me quedé sin palabras y me encogí de hombros. No porque no supiera la respuesta sino porque no sabía cómo expresarla.

Por suerte, estaba ahí una mujer maravillosa, mi maestra del alma, que al ver que la pregunta me rebasaba, dijo: "valiente mujer que sigue su corazón". Clarificó mucho más que el aire.

Recibí tres abrazos y me fui... prometiendo que volvería un día como llegué la primera vez. Tocando la puerta sin ser esperada, haciendo preguntas y con el corazón abierto. Esa no fue una despedida. Me alegro. Y supe que es cierto: las grandes verdades no pueden ser entendidas desde la razón.

No tengo argumentos sólo una enorme libertad. Es ella la que me lleva y me seguirá llevando.

Nos pasamos

Qué bueno que pasara todo lo que pasó.
Que me pasaras tú y que te pasara yo.
Y que nos pasáramos.

De cuando...

De cuando el mejor día de la semana era el lunes... el jueves, el viernes, el sábado y el domingo. De cuando no podía escuchar una sola risa tuya más. De cuando todo era una incógnita. De cuando me estaban esperando en dos ciudades. De cuando me arrancaba de esta ciudad. De cuando sólo faltaba un cheque. De cuando mi cama estaba envuelta en plástico y mis sábanas olían a limpio. De cuando mi primera vista de la mañana eran casi todas mis cosas. De cuando tenía un par de boletos de avión que ya quería usar. De cuando ya nada me detuvo. De cuando estaba en casa pero era visita y de cuando era visita pero estaba en casa. De cuando ya todo era cuestión de días, no meses. De cuando no sabía cuándo iba a volver. De cuando me sentí tan segura, tan fuerte y tan libre como hace mucho no me sentía. De cuando no me alcanzaron los adioses, los abrazos, las sonrisas... las gracias. De cuando tenía vacíos los cajones y lleno el tanque de gasolina. De cuando recolectaba miradas llenas de intenciones llenas de todo. De cuando entendí la envidia de quien quiere pero no puede. De cuando dejó de importarme la urgencia de lo ajeno. De cuando nada tuvo más sentido que ir a buscar un sentido. De cuando amanecí con un nosotros en la almohada. De cuando sabías que te quería y que me costaba trabajo irme. De cuando no supe cómo despedirme y entonces abracé y dije: "ya nos veremos otra vez algún día". De cuando fui a mi última clase de yoga donde conocí yoga. De cuando volví a escuchar un disco nuevo y volví a escribir. De cuando todo el poder estaba en ser congruente conmigo misma y nada más. De hoy.

Inundación

Estoy tan inundada de palabras que no puedo escribir. La voz de mis dedos está callando. Lo siento. Todo lo siento.

Tal vez

Todos deberíamos estar solos alguna vez en la vida. Desesperados, desnudos, atrapados. Enfrentados solamente con nosotros mismos. Destrozados y recogiendo los pedazos. Tal vez y sólo tal vez... nos descubriríamos.

Pequeña petición

Que no me canse de hacer maletas ni preguntas ni estupideces.
Que se me rompa el corazón cada vez que me vuelva a ir.
Que siempre haya un libro a medio leer.
Que mi película favorita sea una distinta cada vez.
Que no se me agoten las ideas ni me deje de reír sola.
Que siempre quiera otro par de zapatos.
Que no responda todas mis preguntas.
Que camine media cuadra más para ver qué es eso que hay en la esquina.
Que no me cure de esta curiosidad ni de estas ganas.
Que me muera de valentía y no de aburrimiento.
Que me muera de vida vivida.
Y que así sea.

3 vuelos

El domingo 5 de septiembre de 2010 a las 7 de la mañana voy a perder un avión que saldrá de la ciudad de Toluca a Guadalajara. Probablemente voceen mi nombre en el aeropuerto en repetidas ocasiones pero yo no apareceré por ningún lado y el avión tendrá que despegar sin mí. Y lo hará.

(Será intencional.)

Más que...

Quiero ver una película; pero más que ver una película, quiero ir al cine; pero más que ir al cine, quiero tener con quién ir hoy al cine; pero más que tener con quién ir al cine, quiero ir al cine contigo; pero más que ir al cine contigo, quiero compartir contigo... mucho más que unas palomitas y una película en el cine.

Post-it mental #3

Tallón-de-ojo con mano-con-chile, ouch!

Yo confieso

Que quiero saber a qué sabe el vino en tu boca.
(Entre otras cosas.)

Y ya

A ti se te juntaron las rupturas y a mí, las esperas. Lo único que podemos hacernos ahora, es compañía.

Ninguno

Ningún otro día de la semana es tanto un espejo como lo es el domingo. Lo refleja todo, absolutamente todo.

Ahí me cuentan

No soy yo quien debería contar mi historia, suficiente tengo con estar decidiendo contarla. Por eso, voy a intentar partime, delimitarme, desentrañarme: para inventarte, para inventarlos a todos ustedes, personajes de mí. Serán los que tengan que ser porque, de alguna manera, ya son. Hombres, mujeres y niños de todas las edades y bagajes, como yo. Y se relacionarán, si se puede. Se pelearán, porque lo hacen. Se abrazarán y se escupirán como lo han hecho hasta hoy. Nazcan y mátense bajo el color de un poco de maquillaje... porque hasta el autorretrato más fidedigno tuvo que ser cuidadosamente encuadrado.

Mi vida no puede ser contada por mí, me queda claro. Yo ya la he venido viviendo esta vez y para mí, es más que suficiente. Yo ya no vuelvo a vivir nada, vívanla ustedes. Y entonces, desde la más pura literalidad: "ahí me cuentan".

Les daré un nombre si ustedes me regalan un espejo. Les pondré un rostro si ustedes me hacen una mueca. Me comprometo a darles la vida si ustedes me dan su voz. Ese será el pacto, la aventura de todos nosotros, personajes al fin.

Rara también

No estoy triste pero lloro. Estoy cansada y no duermo. Tomo café, no quiero comer. Callada y teniendo todo qué decir. Mareada pero sin sostenerme, como si quisiera seguir cayendo sin caer ni hacerme daño. Explorando el límite sin moverme. Me dolió la cabeza, no el alma. Las pastillas no alivian, el agua sí. La televisión apagada me ve a mí y la música escucha mi silencio. Los libros me están leyendo y la cama sueña conmigo. Escribo pero no me desahogo. Ni se termina de sofocar ni sopla el viento. La batería no se carga, el cable no trasmite y la conexión se rompe. Casi no y casi sí. Tranquila pero conflictuada. Estoy conmigo y sin mí. Presente pero no aquí. Perdida en un lugar que ya conozco. La soledad no angustia. La compañía no alcanza. No importa qué hora es, lo que importa es que es domingo. Me siento libre y atrapada. No quiero hacer nada pero no me alcanza el tiempo para todo lo que quiero hacer. Ni aquí ni allá. ¿A dónde me habré ido o dónde me habré quedado? ¿Dónde estaré ahora? Partida, agrietada, mojada, ajena, fértil, completa, desperdiciada, flotando y anclada. Desfasada, me estrello en una contradicción. Yo no sé qué pasa.

Algo tomó posesión de este espacio y yo, como un campo de batalla: sereno, enorme, abierto y testigo expectante de esta lucha sangrienta entre dos (o más) grandes. Al borde. Todo raro y yo, parte del todo: rara también.

Aprender es recordar

Que las ciudades han girado alrededor de las iglesias durante siglos. Qué cosa es una tlayuda, una memela, un molote y un agua de chilacayote. Que la magia se respira y no vuelvo a ser la misma. Que es mejor viajar ligera y que lo mío, lo cargo yo. Que entre los cerros, ni quien me alcance. Que extrañaba tanto que me despeinaras (más) cuando recién despierto. Que no todas las lágrimas se entienden pero que todas se respetan. Que las carcajadas inundan el aire para que las palabras no tengan que caber. Que con los años, se cambian los papeles. Que tenemos tus ojos pero es nuestra mirada. Que cuando preguntas "¿a qué hora?", la sabia respuesta puede tomarte por sorpresa. Que la prisa no es del tiempo. Que hay mole y corazones de todos sabores. Que la paz hace cosquillas. Que el verde es muchos verdes y las nubes nunca sobran. Que vale la pena subir... y también bajar. Que es tan importante verlo todo de lejos como ver sólo una cosa de cerca. Que los indígenas sabían. Que nadie inventó los colores, siempre estuvieron ahí. Que los rincones tienen más vida cuando ellos me ven que cuando yo los veo. Que sí se puede escuchar a un árbol. Que la tierra me está sosteniendo. Que hay que mirar hacia arriba más seguido. Que amo los mercados, la comida recién hecha y hablar con extraños. Que beber atole blanco es beber tortillas de maíz. Que también se marcha para compartir alegría. Que hay cosas que no tienen precio, por eso, no se venden... y regalar es una fiesta. Que, entre tú y yo, una sonrisa es el puente más inmediato. Que toda la canela del mundo cabe en una taza de café. Que las siestas de lunes por la tarde son maravillosas. Que la lluvia no moja tanto. Que no se puede compartir un sombrero que se tiene puesto. Que la sal de gusano sí es de gusano y que el mezcal no está tan mal. Que sólo si se mira hacia allá, construir pirámides tiene toda la lógica del mundo. Que en un pedazo de madera, ya vive un conejo. Que existe un hombre llamado Jacobo que pinta sueños y refleja llantos. Que soy águila. Que las azucenas y los frijoles son de otro color. Que muy poco fuego te hace frágil y demasiado, también. Que las ventanas cuentan historias y los globos son para todos. Que el limón y la cal lo pintan todo. Que nadie se repite y entre todos, un león. Que los zapotecos no pueden pronunciar la ñ pero que pueden ingeniárselas. Que ningún hilo en un telar es menos importante que el siguiente. Que hay fotos que se toman solas y que cada quien ve lo que ve. Que sí se puede dar paso sin huarache. Que compartir cinco minutos con un niño de cinco años es compartir toda la vida... y que cinco horas no es tanto. Que tengo cuerpo y alma de viajera. Que siento que un día volveré a ser campana. Que no se necesita mucho para tenerlo todo. Que no me quería ir de ti. Gracias, Oaxaca.

No necesariamente...

por tener piernas sabemos caminar,
ni por tener brazos sabemos abrazar,
ni por tener manos sabemos sostener,
ni por tener voz sabemos decir,
ni por tener boca sabemos sonreír,
ni oídos, escuchar,
ni cabeza, pensar,
ni corazón, sentir,
ni lengua, saborear,
ni nariz, respirar.

Yo hoy, sólo quiero aprender
a usar mis ojos
y aprender a mirar.

Algo en común

- I was born in the north of Belguim.
- I was born in the north of Mexico.
- Well, there you go...
- What? Something in common? Ja!
- We surely have in common much more than that.
- You think?
- I know: I wouldn't lie.

Dudas existenciales

¿Dónde quedó mi saco gris? ¿de verdad será orgánica esa albahaca que compré hace dos semanas y sigue intacta en el refrigerador? ¿siguieron existiendo las lombrices después de mi infancia? Y sobretodo, la más grande: ¿a dónde se van los calcetines perdidos? Neta.

Es distinto

Dejé de admirarte,
no de respetarte.

Sí es

Jorge me acompaña en estos días lluviosos, distraídos y confusos y me dice: "la vida es más compleja de lo que parece..." y yo le creo. Sí es, tiene que ser.

Es diaria

Dicen que cada 7 años tengo un cuerpo nuevo.
Que todas las células mueren
y son sustituídas imperceptiblemente,
una a una, por otras nuevas.
No al mismo tiempo, claro está.
Pero siempre y poco a poco.

Esta respuesta que no busqué,
sólo me enfrenta con más preguntas:
¿dónde está guardado todo
y cómo me voy acordando?
¿dónde te estoy guardando a ti...
que sigues tan aquí?

La reencarcanación existe entonces.
Es diaria. Es inevitable. Es total.

Bueno, ¿yo qué voy a saber?
si sólo soy una loca que sale en la mañana
y vuelve otra.

"Balacera"

Palabra que toma un nuevo significado para mí
después de ayer.

Agradezco que una bala perdida no me encontrara.
Ni a Héctor, ni a Arturo, ni a Benjamín.
A alguien sí encontró pero... a nosotros no.

Gracias.
Sólo eso diré.

Abrazarse

Tomarse en serio. Asumir esa parte que está guardada y que es un secreto: un secreto compartido sólo a lo más cercanos, a los más queridos. Algo que ni se piensa y que ni se quiere que se piense. ¿Apoco escribes? "Nah." No mostrar la sensiblidad, la vulnerabilidad, la verdad. Porque no es fácil abrir el pecho pero tampoco se puede escribir sin dejar algo de sí en el camino. Algo de catarsis, algo de necesidad, algo de instinto hay en todo esto... pero guardado debajo del colchón. Una vida y un montón de experiencias contadas con sonidos de tecla y susurros y sólo a unos cuantos.

No todo lo que se escribe es del todo real, algo se inventa, algo se exagera y dramatiza, incluso un personaje llamado "ella" existe. Las palabras a veces se escriben solas y se vale. Pero también se cocinan a fuego lento. Y entonces te hablan para preguntarte si estás bien. Claro que estás bien, estás mejor de lo que estabas antes de escribirlo. Es ponerle voz a tu voz y dejarla salir, como salga.

Dejar de mirarlo como un pasatiempo, como un desfogue... tomárselo en serio. Darle la bienvenida a la idea, al talento si lo hubiera. Abrazarse, ¿por qué es tan difícil? Dejar de reprimir y cambiar de tema mental cuando empiezan a nacer personajes. Dejar de esperar que alguien te enseñe a hacer algo que has hecho por años y seguirlo aprendiendo en gerundio. ¿Que cómo se aprende a patear un balón? Pateándolo. ¿Que cómo se escribe una novela? Escribiéndola. Es así. ¿Y después qué? Después, que alguien la despedace, la enriquezca, la critique. Tal vez alguien se encuentre en ella, tal vez alguien la valore, ¡tal vez alguien la lea! (Quizá alguien lo lea... ja). Después, un día... ¿pero ahora? Ahora a escribir. ¿O qué, no es así? Dejar de pensar que los "adultos" son los que escriben. Dejar de esperar el momento futuro en el que habrá algo valioso qué decir. Dejar de pensar que un día habrá un lugar más y mejor construído que éste y que desde ahí, se escribirá algo más grande que esto, que desde el aquí. Dejar de escribir todo esto en tercera persona.

Abrazar todas mis partes... incluso esa parte que escribe... que escribe tanto y que escribe así. Abrazarme toda y asumirme. Atreverme a escribir para ti, sin más.

Dos en menos de tres

Dos de mis grandes miedos (pero no los únicos) de vivir sola se han materializado en menos de tres minutos el domingo por la tarde.

Uno, dejé mis llaves adentro, cerré la puerta con seguro y me salí. Yo no sé dónde tengo la cabeza estos días... quizá colgada al llavero. Siempre me fijo, siempre... antes de cerrar, si tengo las llaves en la mano. Bueno, esta vez no me fijé. Al estar afuera, me di cuenta que no tenía las llaves y estaba sola afuera sin ganas ni tiempo de hablarle a un cerrajero. Tenía veinte minutos para estar sentada en una sala de cine y eso no es negociable. Tenía que actuar rápido.

Dos, me escabullí por una ventana y entré. Me trepé como araña por una pared (todavía no entiendo bien cómo), abrí la ventana, me estiré hasta límites insospechados, subí y me metí. Por unos segundos, tuve las piernas y el trasero afuera colgando de la ventana y los brazos y la cabeza adentro. Perfectamente doblada por el abdomen. Oh, well... quizá mi verdadera vocación sea otra. Colgada ahí, vi las llaves, colgadas también. Colgadas todas, ellas y yo. Me bajé como pude, tomé las llaves, abrí la puerta y me salí como si nada... un poco temblando por el esfuerzo, eso sí.

En resumen, me puedo quedar afuera sin llaves y es posible escabullirse en mi depa. Si lo pude hacer yo, lo puede hacer alguien más. Pero no cualquiera cuenta en su arsenal de experiencias 2 años de escalar paredes y cerros. Eso me consuela. Ni cualquiera cabe por esa ventana. Eso también me consuela. Yoga me volvió bastante flexible. Eso tampoco cualquiera. En fin. Más cuidado a la próxima, mujercita. (Aún no decido si quiero tener esa ventanita entre abierta por si acaso... uno nunca sabe).

Que soy...

Que soy libre, que soy independiente, que soy fuerte, que logré mucho y muy temprano. Que podría sentarme en mis trofeos y sobarlos hasta pasado mañana. ¿Y qué me gano? Que encuentro la manera de esperar, de determinar decretando, de romper esquemas que no son míos. Que he logrado ser un pilar y no salir corriendo a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera... Que mi claridad, que mi firmeza, que respiro. Que ni en un millón de vidas romperías tantos esquemas, que me admiras, que el ejemplo... que todo bien y a su tiempo y demás.

Me confundes. ¿De dónde sacas todo eso? Me duermo llorando. Con un nudo en la garganta que no he logrado desenredar. Me duermo temblando. Con un frío en las costillas que no he logrado calentar. Me duermo si me duermo y despierto sin querer despertar, tarde y arrastrándome. Esperando.

Tan perdida. ¡Tan perdida! Es porque no me queda más que volver a empezar, empacar e irme. Es porque no me queda más que sacar fuerzas de donde estén y sacar sonrisas de donde las haya. El brillo en mi mirada, es de lágrimas, te lo digo. No es que así sea, es que aquí estoy. No es que sea independiente, es que estoy sola. ¿Sabes? No es que sea un pilar, es que no hay de otra. ¿Duro? Sí, te invito media hora acá.

¿Qué prentendes? ¿Por qué besas así las heridas con tus ojos de amor? ¿Para qué? Me siento más pequeña... más predecible y...

Qué más quisiera que la fragilidad, que dejarme caer y saberme protegida y comprar el todo-está-bien... qué más quisiera.

Esta puta

Esta puta nostalgia que me azota.
Me toma de los hombros, me sacude
y me dice después de una cachetada:
"¡¿quién carajos te crees?!
¡Fuiste aquella también!"

Me golpea y me recuerda
dónde estuve, qué hice,
qué dije, qué sentí... y porqué.

El parque, el calor, la confusión,
la seguridad, la compañía,
el drama, el abrazo, el vaho,
el amor y el desamor;
tu risa y la mía... y la de todos los demás.

Pareciera otra vida...
no ésta, no ésta, no ésta.
Esta puta nostalgia que me azota
y me hace llorar como si fuera a irme hoy,
como si fuera a irme ya,
como si me hubiera ido ahora.

_13_

"Y fue así, sin más, que supo que aunque le faltaran cien mudanzas, de esa ciudad ella jamás terminaría de irse..."

Por las que faltan

Hoy brindé.

Pocas veces brindo por algo. Simplemente bebo y ya. Una, otra, las que sean. Pero cuando es una ocasión realmente especial, cuando el momento lo amerita o cuando se me hincha la gana y me nace decir algo al chocar de las copas, vasos, tarros... suelo simple y llanamente decir: "por las que faltan".

Son palabras gastadas, las he dicho muchas veces (no quiero decir cuántas y además, no lo sé... ¡y las que faltan!) pero rejuvenecen cada vez. No recuerdo cuándo se me ocurrió decir eso por primera vez pero se me pegó y ahora es mío. Toman fuerza y nuevos sentidos al pasar del tiempo. Así brindo yo. Eso digo: "por las que faltan..."

¿Y eso qué? ¿Por las qué que faltan? Casi nunca me detengo a dar una explicación... pero la hay, esta vez la hay.

No son palabras tristes ahogadas en añoranza para revolcarnos en todo lo que tuvimos y ahora nos falta. No, todo lo contrario: no es hacia atrás, es hacia delante. Es por las cervezas que faltan, las coincidencias que faltan, las vivencias, las risas, las etapas, las miradas, las incongrencias, las tonterías, las sobremesas, las madrugadas, las fotografías, las bodas, las navidades, las crudas, las copas... por las que faltan. ¡Porque ojalá falten muchas! Y porque no podemos saber qué será, salud por ir a ciegas, por ser tan vulnerables. Brindar por lo que no sabemos que viene pero viene. Un brindis de alegría, espera y esperanza. De que ojalá esta no sea la última y ojalá volvamos a coindicir tomando otra y volver a pensar... que sigan faltando.

Es eso. Algo muy bueno qué decir al chocar de las copas. Ahora caigo en cuenta. Compartido está y ¡salud, pues... por eso y por todo lo demás también!

Nada

No digas nada.
No diré nada.
Ni en contra ni a favor.
Absolutamente nada de nada.
Sólo abrázame, ¿sí?

Un deseo

"Que nunca se me olvide, jamás; qué manera de llover tiene Guadalajara. A qué huele, cómo se escucha, cómo se empaña, cómo sopla, cómo limpia, cómo cambia la luz, cómo se ve y cómo se disfruta y se sonríe. Por favor, que nunca pueda olvidar esto..."

By the way...

no tienes nada qué agradecer.

Un oasis

Hoy con ganas de abrir los brazos y dar un abrazo. O veinte o mil, un millón. De decirte eso que vale la pena saber, de arrancarte una carcajada, de poner palabras en su sitio, de hacerte saber que lo mereces todo y que sí puedes; esto y mucho más. De abrir las puertas, que entres y te pongas cómodo. De que hagas absolutamente lo que quieras porque sabes que no podría ser de otra manera. De estar, de ayudar (como sea), de ser un foquito pequeño y titilante por ahí. De escuchar, de decir "sí", de decir "claro", de inyectarte toda la fuerza que te haga falta y un poco de más por si acaso. Que seas capaz de confiar, de pensar en mí y que sepas que no tienes ni siquiera la mitad de un problema... ni lo tendrás. Que puedes decírmelo todo, o lo que quieras, o nada. De ver tu fragilidad y besarla como beso la mía. De comprender tu lucha, tu cansancio, tu desilusión, todo. De mirarte la mirada con toda la ternura y besarte la frente sin decir nada más. De ser un oasis en este desierto oscuro y plagado de personas pero tan inhumano. Qué ganas de estar, qué ganas de dar. De oferecer un poco, un poquito, un poquitito de paz. Qué ganas de abrir los brazos.

Una observación

En temporada de lluvias, no se ven las estrellas en esta ciudad.
Y las extraño.
Pero luego llega el agua y dejo de extrañar todo.
Sólo una observación... (al cielo.)
Nada más.

It feels like

... an affair
& I like it.

Que me pidas ayuda

Uno: claro que sí, cuenta con todo lo que pueda darte y más. Te lo doy con todo el amor del mundo. Dos: nunca encontraría las palabras para decirte que no, qué bueno que ni las tengo que buscar. Tres: wow, I'm impressed, ¡las cosas cambian! Cuatro: sé que te fue difícil. Cinco: ¿por qué tuviste que esperar tanto? Seis: no tiene porqué ser tan díficil, ¡soy yo! Siete: no me estás pidiendo tanto. Ocho: ¿porque no necesitas más o porque no puedes pedirlo? Nueve: ¿tan graves están las cosas? Diez: estén como estén; sí, sí y sí. Once: te adoro. Doce: ¿algo más? de verdad.

Todo es gerundio

Pensando.
Escribiendo.
Fumando.
Deseando.
Escuchando.
Observando.
Sopesando.
Comparando.
Respirando.
Planeando.
Decidiendo.
Esperando.
Cantando.
Enviando.
Valorando.
Apoyando.
Sonriendo.
Siendo fuerte
y tratando de confiar.

Tanto

Te quiero tanto.
Y me duele tanto verte así.
El tiempo que falte para que salgas de ésta
me parece tanto.
Tanto lo que se ha hablado ya
y tanto lo que se rompió en el camino.
Tanto lo que ya no viviste.
Tanto intentar
y tanto que quisiera cambiar.
Tanto de todo. Tanto.
¿Y después qué...?
¿Cuánto más "tanto"?

Tanto.

Todavía no

Todavía no despertamos sin despertador. Todavía no caminamos al trabajo. Todavía no aprendemos a llegar a tiempo. Todavía no aprendemos a no usarnos. Todavía no bailamos bajo la lluvia. Todavía no dormimos en la azotea. Todavía no nos vamos a la playa. Todavía no confías como para no decirme: "nadie sabe, eh". Todavía no estoy del todo cómoda. Todavía no estoy del todo abajo. Todavía no podemos ayudar más de lo que podemos. Todavía no nos enamoramos otra vez. Todavía no hemos comprado comida. Todavía no es hora de cenar. Todavía no es fin de semana. Todavía no se me pasa el coraje. Todavía no se me quita el mareo. Todavía no acaba el juego, ni el libro, ni la canción, ni el programa. Todavía no me das una respuesta. Todavía no es momento. Todavía no te convences. Todavía no llegas. Todavía no me rindo. Todavía no lo limpio. Todavía no te veo. Todavía no lo olvido. Todavía no vuelvo. Todavía no lo sé. Todavía no aprendemos a mirarnos las miradas. Todavía no aprendemos a darnos las gracias. Todavía no nos damos la espalda. Todavía no nos mentimos. Todavía no nos lastimamos. Todavía no nos decimos la verdad. Todavía no son las siete. Todavía no termino de escribir. Todavía no me responden. Todavía no es oficial. Todavía no sirve ser impaciente. Todavía no.

Hey, mister

- Hey, mister. What now?!
- I've no idea. I guess we should just wait.
- Right. Please, keep me posted.
- I promise.
- I'll be around...
- Me too. I'll let you know...

Sin afán

Sin afán de insistir, insisto.
Sin afán de equivocarme, me equivoco.
Sin afán de acertar, acierto.
Sin afán de ser indiferente, soy indiferente.
Sin afán de dar, doy.
Sin afán de obsesionarme, me obsesiono.
Sin afán de ayudar, ayudo.
Sin afán de aislarme, me aíslo.
Sin afán de sonreír, sonrío.
Sin afán de emocionarme, me emociono.
Sin afán de derrotarme, me derroto.
Sin afán de caer, caigo.

Y así vamos... sin afán, sin afanes.

Mitades no

Si me vas a decir, dime.
Si no me vas a decir, mejor no me digas nada.
Pero mitades no.
No juegues, decide.

Lunes inconexo

Hola, extraño.
Un abrazo suspendido...
porque quiero otro,
otro más y otro.
Y la respuesta sin pregunta.
Esconderse.
Retirarse despacio.
Decir que sí... que claro que sí.
¿Qué más iba a decir?
Veneno ácido y descompuesto.
Dormir. Asco. Flotar.
La velocidad y la balsa.
La sed y lo triste.
No se puede mentir.
Nada tiene que ver pero,
¿por qué no puedo sólo recordarte
y tengo que seguir viviéndote?
Y a ti:
¿Dónde quedaste, mujercita valiente?
¿Qué fue de ti?

Lunes inconexo.
Qué día.

_12_

"Si ella hubiera podido llorar, quizá la melancolía no la hubiera inundado. Pero no pudo liberar ni una sola lágrima y se ahogó..."

En cartelera

Quisiera que no siempre tuviera que haber en cartelera al menos una película de terror. (Las odio).

_11_

"Nada de lo que podía meter en una mudanza le preocupaba. Eran sólo todas sus cosas... pero cosas a fin de cuentas. Mover todo por décimo segunda vez... sólo de pensarlo la pereza la inundaba. ¿Y qué de lo que movió la primera vez la acompaña todavía? Nada.

¿Y todo lo demás? Los olores, las calles conocidas, el clima predecible, las fotografías mentales, las paredes, la sensación de seguridad, las historias, la tierra mojada, las rutas, los rincones, la pintura, el polvo, la costumbre, las siete vueltas al sol... eso no cabe en cajas de cartón. Ni hablar de la gente, ahí mejor no entramos. Mucho se quedará y lo que pueda irse, se reacomodará. Es así.

Su decisión la encontró comenzando a desenredar apegos y ella sólo pensó: 'y todo para volverlo a hacer otra vez...' La ciudad infinita. Y asintiendo, sonrió..."

Unsaid

Gracias por creer en mí desde el día en que me conociste. Lo recuerdo perfecto. Gracias por mostrarme mis letras, mi voz, mis quejas, mis shortcomings y por decirme: "eres un 4". Gracias por ser un genio loco que sabe quién soy y que siempre vio en mis ojos lo que el espejo aún no me ha mostrado. Gracias por decirme "gran mujer" y por ser un gran senior. Un día, tú jalarás el pincel y yo la pluma. Ya verás.

No tienes nada de qué preocuparte. No quiero que necesites validación "objetiva" o externa de mis decisiones, son mías. Esto no es un arranque, lo he pensado bien. Me lleva el corazón, esa es otra cosa. Sólo te necesito conmigo, ahora más que nunca (como siempre). No tengas miedo, ya soy una mujer y voy a estar bien... aquí o donde sea. Y tú irás a visitarme.

Mantenerme debajo de ti no hace que tú estás más arriba. Así no nos hacemos más fuertes, todo lo contrario. Qué pena que no pudieras comprenderlo pero me diste el último empujón que necesitaba. Será un gran camino para mí, estoy segura, otro más. Y tú me estás obligando y ayudando a tomarlo. Vueltas de la vida, ¿no? Gracias por eso y mucha suerte para ti.

Quiero verte. Me muero por desayunar contigo un sábado lluvioso, ir a ese concierto de música independiente o ver una película un domingo en la tarde. Ojalá sea pronto. Me come la incertidumbre y me gusta el contacto, la sonrisa me la pones siempre. Tengo miedo de que un día ya no contestes más pero me haces preguntas, garantizando tú también, una respuesta de vuelta. Sólo quiero verte, eso me bastará para saber todo lo demás. Créeme.

Me dan mucha risa tus pantalones y creo que, en el fondo, eres un reprimido ser perverso.

Me duele que te hayas quedado atorada en esa etapa tan linda de tu vida. Me duele que haga tantos años de eso y hoy que estás en otro lugar, no puedes verlo porque sigues allá, atrás, en lo que ya no es. Tus ojos lo dicen, ¿sabes? Al verte o hablar contigo confirmo que nuestra conexión se rompió pero confieso que internamente me alegro por todo lo que he crecido.

Puedes confiar en mí. Yo me llevo prácticamente todo a la tumba. No pasa nada y, ¿te digo un secreto? Ni es tan grave. ¿Qué más da? Si yo te contara... gracias por contarme tú. Aunque hables chistoso, ha sido un placer encontrarte en todo tu 1.54 y medio. La música se queda y falta mucha. Espero a la abuela. Escondo una admiración secreta a tu valentía. Tenemos un viaje pendiente, yo pongo el auto.

Tú no fuiste claro y a mí no me interesaba. Llegaste a demostrarme otra cosa. No me reclames. Tú no querías, yo tampoco. No hay víctimas. No juegues. Llevémosla en paz. Sigamos riendo y salud.

Me sigues debiendo una plática y yo cada viernes te quiero más y te creo menos. Eres el mejor pero esto no se acaba aquí. Ármate, vamos por los sueños, no sólo yo, tú también.

Es un gusto que hayas entrado así en mi vida. Sutil y luego de golpe... y en la distancia. Mi intuición y tu apertura aquí nos tienen. Y por primera vez, no te mandé al carajo... y mira. Lo que falta. Qué bien que me dejes acompañarte en esta etapa tan dura. Qué bien que me trague mis palabras. Gracias por eso y bienvenida. Todo se acomoda. Voy a cumplir mi parte del trato, tú también, ¿verdad?

Tres palabras te hacen mágica: "yo te apoyo". Por decirlas siempre en el momento adecuado y porque en verdad lo siento. Fue un cariño de rebote en ambos sentidos pero hemos logrado conocer lo esencial de la otra. Y coincidimos en la fascinación por un país. Suerte con las hormigas y con el azúcar. No me parece coincidencia que tengas problemas con las dos cosas, eh. Con la foto no necesitas suerte. Me quedo con ganas de que vuelvas y beber.

Eres buena, deja de sentirte insuficiente. Te lo digo yo con el cero absoluto de autoridad moral en el tema. Te falta todo por vivir. Vívelo y disfrútalo. No se te va a atorar nada y te lo mereces todo. Eres una guerrera, desde antes de nacer lo eras.

Me da miedo irme y que cuando vuelva ya no estés. O volver porque ya te fuiste. Ya me duele. Voy a extrañar las venas de tus manos, tu sonrisa callada y el lugar que me haces a tu lado siempre, esté quien esté. Perdón por demostrarlo así, corazón santo. Voy a recordarte en la casa vieja, ¿está bien? Puede que sí me case, que vuelva a comer carne y que tenga hijos pero no estoy segura. Ya veremos, espero no decepcionarte. Voy a seguir leyendo en las noches con la luz de una lámpara y me voy a terminar los ojos, eso haré. Ni hablar. Donde quiera que te vayas, recuerda: tienes palancas. Y gracias por darme a mí la pulsera de los 63 años.

Tenemos que seguir, tienes que seguir, ver por ti, por ustedes. Ya basta de la espera, del suspenso. Vas a ser el mejor papá pero nunca va a ser el momento ideal. Tu bebé te está esperando. Sigue, eres grande, no empequeñezcas, no te conformes. Grandes experiencias, grandes lecciones, enorme el cariño, difícil la cuesta arriba. Y yo, me gané un hermano. En algún lugar de un gran país, tú elige cuál. Pon la mirada arriba, sacúdete y sigue. Allá nos vemos.

Te veo y pienso: "que no me pase a mí". No me gusta que nos tengamos que saludar ni que tengamos que fingir que nos da gusto vernos. A los dos nos cuesta. Sé que volteaste todo e hiciste parecer que la idea fue tuya. Qué lástima que no se te ocurran cosas.

¿Cómo hiciste para no decirme una sola mentira y aún así no decirme la verdad? Aún no lo entiendo. Y recuerdo mi sonrisa, la celebración y la gran felicidad que me regalaste ese jueves a las 4 de la tarde. Mis jeans y el cuadro horrible a tus espaldas. Te la compré completa. Hoy te veo y me azota una mezcla inexplicable de pensamientos. Te dejé empeñada mi ingenuidad y nunca volveré por ella: véndela también. Debe haber más especímenes de tu raza pero yo sólo te conozco a ti y me basta.

No me gusta que me forces a decir que estoy de acuerdo contigo. La mayoría de las veces no lo estoy pero me da flojera embarcarme en una discusión sin fin y entonces te digo lo que quieres escuchar. Perdón, pero platicar contigo a veces es muy cansado. A pesar de todo, me caes bien.

Siempre pensaré en ti como alguien que debía aparecer para mí. Y apareciste. Desapareciste dos años y cuando volviste a llegar, lo hiciste con una invitación que cambió el rumbo de todo. Fue por ti, lo sé. Eres un gran hombre, un maestro congruente del que todavía no termino de aprender. Gracias por ese salón, por ese pasillo, por ese escritorio. Por mi espalda, por cuidar tus palabras y tu verdad. Azul Guayaba es tuyo, te lo regalé. Siempre serás.

Qué bien haberla conocido en ese jardín. Gracias por demostrarme que la vida es impredecible y por ser prueba viviente de que yo también voy a estar bien, pase lo que pase. Por todo el humo y el no-humo. Por leerme, contarme, escucharme, compartirme. Profundamente humana. Porque nunca me dejó olvidar de dónde vengo y porque siempre fuimos sólo dos mujeres hablando para las que nunca importó nada más.

A ti, por tu honestidad brutal, porque sabes lo que es "incondicional", por pegarme en el orgullo en cada oportunidad que tienes, por todo el ron que bebimos, cuántas horas, por Joaquín. Por todas las risas en ese funeral. Por ti, por mí y por las que faltan. Porque aún no sé si podrás guardarte el "te lo dije". Mi primer amigo aquí, un excelente augurio es lo que eres... aparte de un chaparro pelón (y cínico como nadie). Porque nunca me quisiste cambiar y porque te convencí de irnos a Cuba. Por todos los días y por ser el pegamento. Tengo tu chamarra desde hace un año y todavía te quiero. Still.

No puedo acomodar las palabras para ti, sólo diré que jamás lo hubiera imaginado, que jamás podré arrepentirme, que todo estaba dado y que Luxemburgo y la mermelada seguirán ahí, ahora y después. Grandes preguntas y grandes respuestas contigo. Al final, fue muy difícil y la atención siempre estuvo en otro lado. ¿Intencional? No lo sé. Nunca me preguntaste nada y me hubiera gustado que lo hicieras. Pero no importa ya. Sigues aquí y eso es bueno. Hay cosas que se escriben en el alma, tú eres una.

Es oficial: no puedo verte sin coraje. Me hubiera gustado que nada pasara, que ese capítulo no existiera. Siento que jugaste chueco. Las cosas se torcieron de más; tú las torciste y al final, como siempre, te salió todo bien... y tan tranquilo. Creo que tienes que crecer pero parece que te funciona seguir siendo un niño.

El sábado encontré el anillo y me lo puse. No para extrañarte sino para sentir que toda esa historia sí sucedió en esta vida y no en otra. Que nos pasó a ti y a mí, no a otros. No cumplimos la promesa pero no importa... porque sí la cumplimos. Nos sobró cabeza, nada más. Y quién sabe, así todo es perfecto. Fue un honor haber compartido tanto. Extraño al que fue mi mejor amigo y no estoy segura pero de verdad espero que seas feliz.

Tu pedazo de hogar más cercano y mi cómplice de media vida. A ti no tengo nada que decirte, ya te lo iré diciendo. Tú te quedas, las hermanas no se van.

Somethings are better kept unsaid... some are not.

¿Escribir cuenta? Para mí, sí. A veces, hasta más que hablar.

Solsticio de verano

Otro lunes, media hora tarde. Toda una mañana de más café y tomar las riendas. Buen humor, el fin de semana fue genial. ¿Qué iba a hacer? Ah, sí. Estructura, orden, papeles, ¿y qué sigue? Ah, sí. Trabajar, trabajar, y trabajar. ¡Hambre! Casi tomaba regalado ese vaso con elote con chile pero me recordaron: "eh, la moneda". Ah, sí. Te marqué pero no me contestaste, luego no digas que no escuchas mi voz, ja. Esperar casi media hora por una ensalada muy dulce y muy salada pero España metió dos goles y supo mejor. Y a mí que no me gustaba el futbol. ¿Y mis cigarros? Ah, sí, ya no fumo.

Un pisotón, otro olvido y tres horas más lo cambiaron todo. Llegué a casa tarde. Volteé hacia adelante y vi a esa yo que todavía no existe pero que ya es. Y vi a esta que ya existe pero que todavía no llega. ¿Y? Primero cené y después corri 6 kilómetros y medio. Naturalmente, el estómago reclamó. Pues, ¿qué esperaba?

El solsticio de verano es el día con más horas de sol en el año; técnicamente, el día con más luz. Y fue el día en que decidí decidir. ¿Sería la luz, sería el sol, sería el pisotón? Fue todo. ¿Miedo? Miedo quedarme donde mismo. Mañana la historia será otra, al menos habrá una respuesta. Gracias, solsticio de verano por sacudirme. Ya veremos en qué acaba y ya veremos dónde estoy en el solsticio de invierno. Qué emoción.

_10_

"Lo único que rompía el silencio de esa noche húmeda era el ruido que hacían sus tacones al caminar. Un paso tras otro, solitarios, rítmicos y rápidos, pisaban las aceras que, un par de horas antes, habían sido bañadas por la lluvia. No había un sólo testigo de su determinación para atravesar la calle. Su mirada lo decía todo pero no había nadie ahí para escucharlo. La ciudad dormía. Voces a lo lejos, un farol alumbrando la esquina del parque, su cabello, el rojo de sus frías mejillas, sus manos dentro del abrigo y el vaho que escapaba de su boca al exhalar: todo tenía perfecto sentido cuando ella caminaba pero nadie podía saber que no tenía idea a dónde iba..."

Y sólo me pregunto

Y sólo me pregunto si valdrá la pena estar lejos de ti. Y sólo me pregunto si no será un absurdo ególatra y vacío quererme alejar aún más. Y sólo me pregunto de qué estará hecho el héroe en cuyas piernas me senté tantas veces. Y sólo me pregunto cuándo se rompió. Y sólo me pregunto cuánto sacrificaste. Y sólo me pregunto si crees que valió la pena. Y sólo me pregunto quién eras antes de que yo llegara. Y sólo me pregunto dónde quedó el hombre, el hombre, el hombre. Y sólo me pregunto qué pasó con tus sueños. Y sólo me pregunto qué pasa con tu garganta. Y sólo me pregunto cuánto más. Y sólo me pregunto cómo carajos hiciste. Y sólo me pregunto cómo carajos haces. Y sólo me pregunto si seguirás roncando. Y sólo me pregunto cuál será el primer pensamiento de tus días. Y sólo me pregunto cuál será el último. Y sólo me pregunto qué harías con un nieto. Y sólo me pregunto qué es el día del padre cuando yo te convertí en eso. Y sólo me pregunto quién sería yo sin ti. Y sólo me pregunto si vale una llamada telefónica y decirte... ¿qué? "¿felicidades?" Y sólo me pregunto si vale decir "gracias". Felicidades por sobrevivir hombre de hierro, por nunca irte. Pero sobretodo me pregunto qué mas da.

tengos

Ayer fue un viernes atípico. Salí de trabajar y llegué a casa temprano. Tenía plan de salir pero al final no fui a ningún lado. Me quedé hablando con algunas personas en la distancia, cené y antes de la 1 de la mañana estaba dormida. Un viernes atípico.

No sé qué estaba soñando o en qué lugar del universo estaba pero en algún momento de la madrugada desperté de sed, cosa que me pasa bastante seguido últimamente. Iba caminando a la cocina, con la mente en blanco cuando el inconciente modorro me dijo: "lo tuyo es un berrinche, ¿no te has cansado?" Me desperté de golpe, ahora sí, y me vi de pie sirviéndome un vaso enorme de agua muy fría. Unos momentos más en silencio y respondí: "es cierto, todo esto es un berrinche... y sí, ya me cansé". Duré media hora más tomando agua sentada en la oscuridad de una madrugada cualquiera como si una gran revelación me hubiera sido regalada. "Un berrinche, un berrinche, un berrinche..." ¿Hasta dónde puede llegar un berrinche?

No recuerdo haber sido una niña rebelde. Ese título en casa siempre le perteneció a mi hermana Mónica. Yo era, según me cuentan, bastante obediente -siempre y cuando lo que me pidieran tuviera sentido- y muy observadora. Era sanamente inquieta, nunca traviesa pero muy curiosa. Eso sí: si hubiera nacido con dos bocas, hubiera hablado por las dos. Y la edad del "¿por qué?" jamás se me pasó... creo sólo llegó el día en el que ya no me satisfacieron las respuestas. Mi adolescencia la pasé tirada en la alfombra de mi recámara (porque, por ser la mayor, tenía el injusto privilegio de un cuarto propio) escuchando música, escribiendo a escondidas y leyendo todo lo que me encontraba. Eso de azotar puertas, pelear y gritar explícitamente "te odio" nunca fue lo mío. Las rabietas y los berrinches llegaron tarde a mi vida. Pero llegaron.

Luchando con los tengos como una niña de 5 años que tiene que lavarse los dientes, que tiene que hacer la tarea, que tiene que bañarse y que tiene que comerse las espinacas. Nunca hice rabietas a los 5 pero las hago hoy a los 27 cuando tengo que dejar de fumar, tengo que llegar al trabajo, tengo que ahorrar y tengo que ir al ginecólogo. La actitud es la misma: indignada, con los cachetes rojos de coraje y las lágrimas orgullosas que no salen, desgastada y sometida, a fin de cuentas... no convencida. Hoy termino haciéndolo porque tengo qué. Luchando contra no sé quién que me obliga a tener que hacer y haciéndole berrinches silenciosos y rabietas cotidianas por todo lo que me hace hacer. Algo es el gran tirano y yo, la pobre víctima. Bonita rebeldía tardía y ridícula. Qué manera tan sutil y tan perversa de no hacerme responsable de lo que he elegido (ni de los aciertos ni de los fracasos porque nada es mío, siempre me obligaron, ¿no?), de culpar a alguien que no existe, de arrinconarme a mí misma y después comprarme la idea de que estoy atrapada porque no tengo de otra. Todas las rabietas que no hice cuando debí comerme el brócoli las hago hoy cuando tengo que ir al banco a pagar la renta.

¿Qué pasa si no tengo que... nada? ¿Qué pasa si no me forzo a nada y cada cosa que hago es mi elección? ¿Hasta dónde me llevaría esa libertad constante y por qué tengo que seguir creyendo que no la tengo? Los tengos pesan y pesan mucho. Ya va siendo hora de querer. Y entonces, llega la gran pregunta de la adultez: ¿qué quiero?

Muy poco

Gotas de agua que resbalan en el cristal. Talento escondido bajo las piedras de los números. Una fantasía en el medio del mar y un cielo gris al que quisiéramos ir corriendo. Cosquilleos de fuego en lugares prohibidos. El colibrí que aletea ese recuerdo y las escaleras mirando hacia abajo. Trocitos de coco, borrachos, nadando en azúcar y en las rocas. Mentiras que viven en la punta de tu lengua y verdades que bailan calladas en tu piel. Viento que nos despeina el orden y fuego que nos lo quema. Una mirada incómoda, cobarde. Una sonrisa falsa y otra. Una voz que da asco. Diálogos virtuales que ponen a hervir la imaginación y las burbujas que se disfrazan de testigos. Tu voz en mi memoria. Palabras con las que nos vestimos la desnudez. Un cuadro rojo que invita a la ilusión y enmarca la que fui. Años que pasan rechinando las llantas y el futuro que viene a pie y despreocupado. La fuerza, en huelga, sostiene una pancarta que dice: "yo quiero ser frágil". La complicidad escondida en la trinchera del silencio. Escote sugerente, promesa absurda, ataque de risa, comezón en la garganta, pisos blancos y tos. La soledad no está sola: se fue a marchar con todas las soledades. Música vieja fundida adentro de un alambre. Combustible guardado por si otra vez. Un pez que vuela amarrado. Aceite, vinagre y olas frías. Un extranjero, ¡como si no lo fuéramos todos! Paredes de algodón con trampas espinosas sin escapatoria. La intermitencia de ese foco lo condena al aburrimiento eterno. La esperanza es una puta que ya se los cogió a todos y ahora esos todos la quieren matar... no por infiel ni por mentirosa sino por fácil. Un escritor muere y un clavo no puede solo. Pequeñez limitada envuelta para regalo sobre la mesa de madera... y vapor. El deseo se escribió en el papel, se tachó, se arrancó, se arrugó y se tiró a la basura sin pedirle permiso a nadie. Espuma de cerveza hirviendo y cadenas que se rompen por el eslabón más grande. Europa. Fantasmas que viajan diez años para plantarme un beso y que me hacen perder un libro. El desastre gestándose bajo el cobijo de una obsesión asesina. El sexto sentido pidiendo argumentos y el ámbar escupiéndole en la cara. Escándalos guardados en bolsas de plástico en el congelador. El verde te engañó, entiéndelo. Recuerda que te fuiste llorando. Sábanas, sudor, jadeos, los dos despeinados: yo más. Caricias que no tienen hambre pero que no saben cómo quitarse la sed.

La humanidad no se vende, se regala a granel. Yo tomo la mía a puños y la lanzo contra el espejo. Dedos de humo, la muerte en el aire, a sorbos. Y, si es mía, me parece poco una sola vida... muy poco.

_9_

"Estaba borracha de vida, mareada de paciencia. Vomitaba alternativas y balbuceaba incertidumbres. Y después, ella decidió beber..."

_8_

"Sólo había tres opciones: el humo, la prisa y la expectativa de verse. Al llegar, su corazón se aceleró de una forma que no la dejó seguir pensando en las primeras dos. Y entonces ella lo supo..."

_7_

Su vida era tan mágica que hasta tenía una pequeña calcificación del lado izquiero de su mandíbula. Y así, todo alimento que ella ingería se volvía crujiente y divertido... al menos para sus oídos, al menos para ella, al menos para que nadie más supuiera porqué sonreía al masticar..."

Lástima

Volver a empezar en un lugar donde no conozca absolutamente a nadie y nadie me conozca a mi. Abrir la boca y descubrir que hablo español y buscar frenética un espejo para encontrar mi reflejo sin saber lo que veré. Reconocer mi cuerpo y no saber dónde ha estado ni con quién. Descubrir con sorpresa esos sueños ignorando el proceso de lento añejamiento que han sufrido. Preguntar qué día es, de qué año y en qué país estamos. Hacerlo todo sin saber que nunca lo había hecho... o que es la enésima vez. Borrar los recuerdos, el camino, el ciclo. No saber quién soy; en el sentido más literal y más libre del anonimato y la virginidad. ¿Qué haría si no supiera nada? ¿por dónde empezaría? ¿hacia dónde iría?

Puedo esconderme de todos tras el anonimato, menos de mí misma. Lástima, porque hoy realmente nadie importa más que yo.

Duda a la 1:20 a.m.

Me pregunto si tendremos un número limitado de milagros por vida. Así como de amigos verdaderos (¡cursi!), grandes amores, borracheras memorables, óvulos fértiles... fuerzas, días. ¿A cuántas segundas oportunidades somos acreedores al momento de nacer? ¿Sólo a una?

Una cuchara

Mi mundo es un vaso con agua y arena que alguien revuelve con una cuchara todo el tiempo últimamente. He perdido mis palabras, no puedo verlas. No sé dónde están ni dónde comenzar a buscarlas... pero hoy más que nunca confío en el tiempo y en la gravedad. Eventualmente, podrán más que la cuchara. Sí creo que la tormenta pasará.

Una a

El desatino tuvo hambre y eligió su a.
La devoró en un instante.
Desde ese día, todos vivimos confundidos
creyendo en un destino que no lo es.

Duele

Me duele que no me escuches.
Me duele, me duele y me duele.
Yo sólo quiero que me escuches.
¿Tú qué chingados quieres que haga?

Y se va...

Con lágrimas inesperadas por toda la cara y después de leer a una mujer sin la que no me concibo, repentinamente entendí el dolor. Lo vi tan claro. Y tuve una breve plática con algo adentro:

- Por supuesto, lo que me está doliendo tanto es soltar.
- ¿Pero soltar qué? ¿todavía... lo que nunca fue?
- No, en eso ya me terminé de retorcer, de verdad.
- ¿Entonces?
- Me duele todo lo que nunca será.
- Ah.

Duele. Mucho. Soltar la esperanza. El futuro difuso. La culpa. La ilusión. El yo sí, tú no. El darse cuenta. Muchos años más de pan con lo mismo. La impotencia. El letargo. La responsabilidad.

Una parte de mí se está muriendo y tiene que doler. Pero es mágico que sea justo la parte que se aferraba. Justo la parte que me gritaba que te estaba traicionando. Si se muere, se sueltan las cargas y yo me libero. Que descanse en paz, entonces.

Y se va... se va... se fue.

La hijedad

¿Alguien me puede explicar porque hay libros, cursos, escuelas, consejos para padres y no hay ni un "buena suerte" para los hijos?

Sí, es muy difícil tener un hijo; sí, ningún bebé trae manual, sí, te cambia la vida y no vuelves a dormir igual jamás. Sí, todo, ya. Pero bueno, estamos diseñados biológicamente para ser padres, ¡casi exclusivamente para eso! Algo se activará, no me vengan con cuentos... el instinto, yo qué chingados sé, ¡algo!

¿Y los hijos, qué? ¿Quién les tira un pedo? Sólo el ombligo que te lo recuerda cada que te ves la panza. Nada más. Nadie te explica esta cuestión de la "hijedad", nadie te dice qué hacer con tu padre o con tu madre por el resto de tu vida o dónde demonios ponerlo, cuáles son los límites o cuánto poder van a llegar a tener sobre ti por los siglos de los siglos. Y no. No "amén". Para eso es mi texto, para hacer lo que se me hinche la gana.

Es más, y sin afán de deprimir, ni siquiera hay palabra para esto de ser hijos. Existe "paternidad" pero "hijedad" tuve que inventarla ahorita para ti, mi queridísimo hijo de alguien. Como hijos no somos nada, es burdo, es casi hasta vulgar, ¡ja! Y sí, para esto de la hijedad sólo nos queda la terapia y la catarsis. Porque todos, todos, todos... somos profundamente y para siempre, hijos de un él y una ella. Y tendremos conflictos irresolutos internos y/o externos con uno de los dos o con los dos. Si hizo porque hizo y si no, porque no. Y esto, hijos míos... para siempre, jamás. Ahora sí: amén.

Va un "buena suerte" de mi parte. Por lo menos eso para ti hoy: buena suerte, neta.

Síntomas

Me siento rara, como si tuviera el cerebro inundado. Débil, mareada, con náuseas. Me cuesta respirar profundo, me sudan las manos y veo borroso. En cámara lenta y con los ojos a medias. Asco y un sabor extraño en la boca. Un dolor de cabeza que no acaba de llegar pero no acaba de irse. Siento que estoy pálida, me zumban los oídos. Ganas de llorar y la piel sumamente sensible. Con sed y sueño.

¿Será la tristeza? ¿Será la tiroides? ¿Será la temperatura? ¿Qué será?

Tengo que ir a hacerme esos análisis ya. Mañana mismo.

2:25

Algo de rock alternativo sonaba mientras atacaba sin clemencia mi indefensa cena vegetariana. Era la segunda vez que cenaba. Nada se puede hacer con el hambre, sólo darle por el lado y volver a comer. Un poco de pimienta al manjar, volteo hacia arriba y pienso: "hay demasiados focos prendidos en este lugar". Justo iba a soltar el tenedor para apagar un par de luces cuando suena el teléfono.

Contesto, escucho, hablo y cuelgo.

2 minutos y 25 segundos duró la llamada. ¿Acaso ha sido impuesta una nueva marca, señoras y señores? No, claro que no. Recuerden: pueden durar menos pero nunca duran más. Volver a repetir lo de costumbre nunca toma demasiado, está tan ensayado que casi sale natural. 2:25 no está mal.

Acto seguido: hombros, cabeza y sonrisa, al suelo. Irremediable. La misma fuerza los jaló hacia abajo a los tres y no fue precisamente la gravedad: fue la tristeza.

"Mierda. Tan tranquila que estaba. Mierda y mil veces mierda. Cada vez que hablamos es igual. Ya lo debería tener dominado. ¡Son años, por Dios, ya basta! Es toda una vida y sigo sin saber qué hacer. Esto no es normal."

Soy la mitad de nosotros. Soy el berrinche. Soy el estómago que delata. Soy los ojos que piensan en ti y la mirada que no te encuentra. Soy las manos que sudan. Soy la respuesta que no buscas. Soy la indiferencia. Soy el intento añejo. Soy el llanto que no sale. Soy los golpes en la mesa. Soy las pláticas en el sillón. Soy todo lo que no pudiste hacer para que yo hiciera. Soy todo lo que nunca has podido decirme. Soy todo el amor que te sigue esperando. Soy el orgullo escondido y la insuficiencia eterna. Soy la pregunta que se queda en el aire cuando tú decides dejar de hablar. Soy el ataque arrepentido. Soy tu silencio y tu risa nerviosa. Soy el respeto. Soy la paradoja. Soy la presión en el pecho y tu pie que no deja de moverse. Soy el vacío llenado de frustración. Soy una mentira, todas las mentiras que me cuento a mí misma para que me duela menos. Soy todo el sarcasmo que ha llegado a divertirme. Soy todo el teatro que monto cuando pretendo tenerlo bajo control. Y soy los títeres. Y soy el telón y las butacas vacías. Soy la resistencia y soy el cansancio. Soy la resignación mentirosa que no se resigna. Soy la infección que vuelve a supurar. Soy el largo camino de la cabeza al corazón... porque entendido lo tengo pero, al otro lado del teléfono, la gravedad francamente me hace los mandados. Soy dos dudas: ¿de verdad puedo hacer algo o de verdad voy a vivir así? Y soy la respuesta que no satisface. Soy los 2 con 25 que te compran la paz. Soy los 2 con 25 que me la roban a mí.

Me levanto de la mesa y dejo la cena a la mitad. Apago los demasiados focos prendidos y te imagino a ti. Tan sentado. Tan ansiosamente tranquilo. Tan acompañadamente solo. Tan lejos. Tan tú.

"San Juan"

Hoy huele a agua de junio y es mayo. Hoy escucho la lluvia de una noche de agosto y es mayo. Hoy salgo a respirar la tierra mojada de un día verde y es mayo. Hoy me despertó un trueno a media madrugada de julio y es mayo. Hoy casi meto los pies en un charco de septiembre y es mayo.

Hoy huele a futuro. Te espero, "San Juan", con ansias locas. No ha llovido pero lloverá... yo sé que lloverá.

Cínica

El cinismo antes me parecía cruel, oscuro.
Hoy me parece cruel, oscuro... exquisito y necesario.
¿Qué pasó?
El tiempo.

-tiva

De personalidad adictiva, activa, selectiva.
Perceptiva, alternativa, retentiva y no conflictiva.
No tan positiva ni tan ejecutiva... en perspectiva.
A la expectativa de la iniciativa.

Anónimo

El mundo tan lleno de anónimos.
Y yo, tratando de quitarme lo cobarde...

Una R lo cambia todo

Dejemos de llamarles "miedos", llamémosles "mieRdos".
(Y tratémoslos como tales, no se merecen menos).

_6_

"Esos sonidos estaban dirigidos a ella y lo sabía. Algo tenían que decirle y se lo decían al pasar. Ella los escuchaba a todos juntos y por separado. ¡Pero no podía entender! Porque hablaba el idioma del agua, entendía el lenguaje del viento; pero no. Con los pájaros, ella se alejaba siempre pensando: ¿qué me acaban de decir que no puedo comprender? ¿qué será?' ¿qué daría por saber? Y caminaba sin más remedio que dejarse acompañar por las dudas, a ésas sí las conocía bien..."

Llámale madurez

Durante años dije: "para siempre es mucho tiempo". Hoy entendí: "nunca jamás también es demasiado".

Y así me vino, como una frase prefabricada y lista para campaña publicitaria nacional en print.

Qué más da. No pienso cargar ninguna de las dos piedras, es suficiente, ya basta.

Algo se rompe dentro de mí y una mujer emerge.

_5_

"Tres rocas en el río: debería, querría y podría. Ella las brincaba con cuidado para llegar a la otra orilla. De ida y de vuelta cuantas veces fuera necesario. Regresaba y se volvía a arriesgar. Pero siempre con el oscuro miedo del peligro y la fatalidad: dar un paso en falso y caer en las profundas y revueltas aguas del hubiera..."

La señorita Paciencia

Si la paciencia fuera persona, sería así: mujer y sumisa (que no es lo mismo). De cabello oscuro y largo pero nunca suelto: amarrado en un chongo feo y tieso. Usaría unos lentes de fondo de botella horribles. Nunca pudo ver bien a dónde iba ni con quién. Ni qué decir del reloj, ¡no tiene! Collar de perlitas, medias. Un bra de elásticos vencidos y unos calzones espantosos. Uñas cortas y limpias, jamás se las muerde. Faldas lisas hasta la espinilla y zapatos horribles de suelas de goma. Blusitas de botones, manga larga y colores sobrios: nunca verde ni azul ni naranja. Escondería un viejo rosario de plata en una de las bolsitas de su suéter. Hablaría poco, con demasiada propiedad y sin decir una sola grosería. Para todo "con permiso", "por favor", "le agradezco" y "no es molestia". Citaría en exceso las genialidades que otros no esperaron para decir y dijeron, "como dijo Neruda...". La música le da igual, no baila, en su vida ha gritado y huele a perfume de abuelita. Le gusta el cine experimental y tiene las piernas invadidas de várices y celulitis. Caderona, friolenta y aburrida. Pálida. Virgen, seguro. Solterona, ¿pues qué más si siempre estuvo esperando? Unos treinta y... casi cuarenta. Mojigata, cero maquillaje y un pequeñito bigote. Nunca bromea ni se carcajea con espontaneidad. No fuma y no toma ni té negro; dice que la altera, sólo de manzanilla y dos veces al día, a la misma hora. Es lingüista, filósofa, antropóloga... algo que ver con los demás pero casi no trabaja. Nadie sabe en qué se le va el tiempo y se la pasa bostezando. Duerme ocho horas diarias: de diez a seis en punto. Su comida favorita: el caldo de pollo tibio. Lenta, sola, callada y alérgica al polen. En sus tardes libres espera las noches. Vive con sus papás. La manipulan, le mienten, se burlan de ella en la calle. Camina mirando hacia abajo y nunca ha dejado el país.

Hasta la prudencia es más inteligente y la desesperación más interesante. Hasta la tristeza disfruta la vida y la angustia se depila las piernas, ¡para que lo sepas, paciencia! La flojera también marchita, nena.

Sobra decir que no podrías ser mi amiga. Mi prisa te hubiera matado a golpes hace un par de años y otra vez hace cinco minutos. Quien sabe, esas personalidades misteriosas... quizá seas una asesina serial y tu próxima víctima sea yo. No me queda otra que esperar a ver qué haces, señorita.

(Gracias, señora, por esta reflexión. Abrazo.)

_4_

"Se meten en su memoria forzando la cerradura y sin pedir permiso. Desordenan sus recuerdos, abren los cajones de la nostalgia y la intimidad. Revuelven todo. Le pintan en las paredes colores y sonidos de un ayer compartido. Cuando terminan, se van escurriéndose entre las sombras de la complicidad.

Ella, al volver a su espacio, encuentra un desastre. Ni se asusta ni se siente invadida. 'Estuvieron aquí otra vez', piensa para sí. Sonríe y llama al conocido cerrajero sin saber bien para qué. Comienza a recoger del suelo los ayeres y se siente abrazada por 8 brazos: los de la incondicionalidad y el tiempo. Y le parece respirar el humo del tabaco de mañana y saborea la sal de unas cuantas lágrimas más. Vuelve a sonreír... 'Seguro se colaron por la rendija de esa canción'.

Testigos visuales afirman que eran 4 y que eran mujeres. Encapuchadas, ninguna; armadas, nadie sabe.

'Tranquilos, ya se fueron, buenas noches', les dice a los vecinos y murmura: 'algo se llevarán, ladronas, algo se llevarán...'

_3_

"En un breve descanso de su larga y cansada caminata cuesta arriba, ella puso el saco que cargaba en el piso y lo abrió. Sacó su alma, sucia, sedienta, arrugada y le dijo: 'es una tontería, ya no te voy a arrastrar; camina conmigo, guíame tú, yo no sé ni a donde vamos'." Secó sus lágrimas y la besó. (¿Quién a quién? Es un secreto). Se tomaron de la mano y continuaron. Las dos flotando hacia arriba, hacia arriba..."

Slight missunderstanding

- I just don't think it's suppossed to be this way.
- Neither do I... neither do I.
- Money shouldn't be this huge source of inexhaustible frustration, disorder, separation, unfairness, sadness, humilliation, disputes, abuse, tears... or should it? Am I being stupid?
- No.
- If you have it, 'cause you have it; if you don't, 'cause you don't. It's never enough but you want to hold on to it. What the hell is money all about?
- We missunderstood it all.
- How?
- We pretend like we owe it but it's the other way around.
- Oh... just a slight missunderstanding.
- And don't ever call it just "money" again. It's Mr. Money.
- Right.

_2_

"La memoria le gritaba que ese reflejo le pertenecía pero aquellas dos que se veían de frente en el espejo, ni se conocían, ni se reconocían, ni se miraban de verdad..."

_1_

"Ella se disfrazó de rutina, se enrojeció los ojos y salió a estrellarse contra los viejos muros de este nuevo martes. Y suspiró."

Un pequeño ejercicio

Si para todo tienes respuestas, sugerencias acertadas y réplicas precisas... si de verdad todo te parece tan lógico y tan fácil y todos somos unos ciegos imprácticos por no encontrar las soluciones y estrellarnos con confusas paredes todo el tiempo, ¿te importaría comenzar por ti? Cambiemos papeles: ahora yo te haré unas preguntas muy directas y puntuales, consultaré tu sabiduría y así sabré qué carajos sentirías/harías/dirías/pensarías tú. Y tú recibirás mis consejos, intromisiones y refutaciones sin pelear ni disgustarte sino como cosas "obvias". Puede ser un ejercicio interesante. ¿Va la primera pregunta? Ya la tengo.

tenderness

Me siento como un pollo sobrecocido o algo remojado en exceso. Quien alguna vez haya hecho un caldo de pollo lo sabrá: la carne es tan suave y tan tierna que al primer roce, se parte, se rompe, se desmenuza y del trozo entero no queda nada. En inglés es tenderness, en español no existe. Es esta fragilidad extrema, esta sensibilidad a flor de piel. No quiero ataques, no quiero burlas, no quiero sugerencias que no pedí ni pláticas que no busqué. No estoy enojada, ni triste, sólo estoy tender (que no es tierna pero podría serlo). No quiero dar explicaciones ni largas pláticas. Nada que demande demasiado, nada que saque más. Sólo quiero que alguien comprenda que también hay días así en los que sólo se pueden recibir abrazos. Si no puedes darlo sin pedir una explicación a mi media mirada, entonces por favor... es mejor, de verdad, no pasa nada pero déjame sola.

bad timing

El problema con el insonmio es que es inoportuno. No tendría problema si me diera por las mañanas.

Cambio de era

No contigo, no ese domingo, no esa película, no ese sillón, no ese vino, no ese beso. Otro alguien, otro domingo, otra película, otro sillón, otro vino, otros besos... otros muchos más. Cuando me iba a despedir esa noche, sólo recuerdo pensar: "sería lindo que nadie se tuviera que ir".

¿Será que me estoy cansando de jugar? ¿Será que me estoy cansando de lo pasajero, de lo trival, de lo por-siempre-libre? ¿Será que la vida ahora me está alimentando de esos nuncas que tantas veces pronuncié? Si no, ¿entonces por qué al ver ese closet que tienes tan lleno de cajas y maletas pensé: "sí, cuando viva con mi alguien necesitaremos dos recámaras, no sólo una"?

Decir que esto me cayó como baldazo de agua fría es poco.

Y encima, visualicé el departamento ficticio y lo decoré en tres segundos en mi mente. Tú ni cuenta te diste, al fin y al cabo, esto que escribo empieza con un "no contigo", ¡ja! Pero algo cambió para mí, se hizo evidente algo grande en ese instante y tronó. Me extraña que no lo escucharas.

Cambio de era. Así lo he denominado y así se siente por dentro. Toda una nueva etapa. Del "yo nunca" al "sería lindo", con todo lo que eso implica. Con papeles o sin ellos, es lo de menos ahora, ya después me preocupará eso.

Hoy dejo de querer un "luego nos vemos" para contemplar como algo mucho más deseable un "hasta mañana". Hoy me descubro pensando que "sería lindo" pensar en un nosotros.

Me leo y no lo creo. Uno nunca sabe qué tanto está cambiando con el curso de los días hasta que cualquier domingo por la noche en el departamento de un amigo pongo en una esquina una lámpara muy loca e imagino las mesas antiguas... en mi mente. Y entonces escucho un susurro cerebral que dice: cambio de era... "sería lindo".

Un ojalá

Me retiro caminando con la vista hacia abajo y con paso lento. Algo me oprimía el pecho y lo que sí pude hacer fue recargar la cabeza hacia atrás con melancolía. La sonrisa bien puesta, eso sí, y el abrazo de despedida que no puede faltar. Nos vemos pronto. Sí. En una mezcla entre sorpresa, tristeza y soledad. A ratos me siento la más ajena, a ratos la menos ciega. A ratos la más distinta, a ratos la más libre. Me gusta vernos tan mujeres, tan complejas, tan reinventadas en otras facetas. Me duele profundo no tener el tema que quieren escuchar y saber que sólo ese escucharán. Dos veces lo intenté con el mismo resultado: nulo. Me duele que las cosas no sucedan cuando tronamos los dedos. Me duele no vivirlo a la par o al mismo tiempo pero si algo me ha quedado claro es que no lo voy a forzar. Y aún con todo, lo disfruté bastante.

Creí que se iban a quedar más tiempo pero comienzo a ver que se van... o tal vez sea yo la que se se está yendo. También de aquí me estoy yendo. Como un imán que no lo puede evitar, que es jalado, llevado a otro punto, lejos, fuera de su voluntad. O simplemente no puede pegarse, no puede, no puede y no podrá. No hay poder humano que lo haga pegarse y permanecer. No sé que pasa con todo lo que se construye... algo quedará de los derrumbes. Ojalá esta vez sea una evolución y ojalá yo me pueda quedar en el proceso. Esto sólo es un ojalá.

La delgada línea

"La delgada línea" suena a película de acción hollywoodense de muy alto presupuesto en la que podrían aparecer Matt Damon o Colin Farrell con una barba de tres días en extremo sexy y un disfraz de superhéroes universales y todopoderosos en extremo visto. Una de esas tan refritas y tan taquilleras tramas que involucran conspiraciones, persecuciones en helicóptero, políticos corruptos, autos que explotan y algo que ver con la seguridad nacional de nuestros ególatras vecinos del piso de arriba. Los protagonistas siempre terminan con una pequeña y muy controlada herida sangrante en la frente o en la mejilla... y triunfantes, obvio. Podrían filmarla en otoño en Washington D.C. Linda ciudad.

En un universo alterno, de mucho menos presupuesto y fantasía pero no menos suspenso, (y claro, sin Matt ni Colin) está mi delgada línea. Esa delgada línea que no encuentro, esa que se me confunde y desdibuja. Esa que me deja con más preguntas que respuestas entre las cejas, uno que otro ataque de ansiedad y me obliga a salir a caminar tres horas por toda la ciudad un buen domingo por la tarde... o a manejar, también durante tres horas un buen jueves por la noche. Esa que me tiene tan confundida y me hace sentir tan insuficiente y no-apta. Esa que se multiplica y luego se divide, y luego se esconde y luego se me pinta, indeleble, en la piel.

¡Esa que se me pierde tanto que ya dudo que exista! ¡Esa que busco tanto que no puede no existir!

¿Qué delgada línea separa la prudencia cautelosa de la irremediable cobardía? ¿Qué delgada línea separa la emoción de un salto al vacío del pavor a cualquier "desconocido"? ¿Qué tan vacío está el vacío al que quiero brincar? ¿Realmente quiero brincar o prefiero bajar por la escalera? ¿Qué tan desconocido es lo que desconozco? ¿Qué delgada línea separa la estupidez de una esperanza reciclada y la sana paciencia por algo mejor? ¿Cuándo deja de ser flojera y comienza a ser hastío? ¿Cuándo deja de ser cansancio y comienza a ser profunda tristeza? ¿Cuándo estoy resistiendo haciéndome más fuerte y cuándo estoy resistiendo haciéndome más tonta? ¿Qué tanto se trata de arriesgarse a la aventura y qué tanto se trata de ser fría estratega? ¿Qué tan sola estoy realmente... será sólo una trampa ilusoria que hay que atravesar para saber? ¿Qué tan lejos o qué tan cerca, qué tan a punto están de pasar las cosas? En distancias reales, carajo, nadie me diga "pues depende". No sirve el depende, de dependes está lleno todo.

¿Qué línea delgada separa la tranquilidad pasajera de otro ataque de ansiedad? ¿Cuándo es paz genuina y cuándo es evasión irresoluta? ¿Qué es inocente insonmio cotidiano y qué es incertidumbre crónica rutinaria? ¿Cuándo dejo de pagar el precio de ser una adulta independiente y cuándo empiezo a traicionarme a mí misma? ¿Cuándo es no valorar lo que tengo y cuándo es quedar vacía por tenerlo? ¿Cuándo es berrinche y cuándo es necesidad? ¿Cuándo deja de ser una cadena de eventos desafortunados y cuándo comienza a ser un evidente fracaso a todas luces? ¿Cuándo es aburrimiento infantil y cuándo es peligrosa sofocación? ¿Cuándo es persistencia y cuándo es necedad? ¿Cuándo empiezo a respetarte en silencio y cuándo empiezo a abandonarte por la paz? ¿Qué tanto es pasión y qué tanto es arrebato? ¿Qué tanto es esperar y qué tanto es pasividad? ¿Cuándo es comodidad territorial y cuándo es honesta no-atracción? ¿Cuándo la sencillez se transforma en simpleza? ¿Dónde se mezclan la confianza y el miedo? ¡Porque se mezclan! ¿Cuándo es sano deseo de más y cuándo es torpe ambición desmedida? ¿Cuándo se cierra un ciclo de golpe y cuándo no sabes decir "gracias y adiós"? ¿Cuándo es disfrutar ver hacia adentro y cuándo es no querer ver hacia afuera? ¿Cuándo es estar en el lugar equivocado y cuándo es sentirse siempre ajeno? ¿Tomé oxígeno para otro rato bajo el agua o están a punto de salirme branquias? ¿Me tardé en rendirme o me congelé en la comodidad... por más incómoda que era? ¿En unos años me podré reír de esto o jamás me terminaré de arrepentir? ¿Cualquiera en mi lugar se sentiría igual o soy sólo yo con mi intensidad por bandera? ¿Qué tanto ya se me hizo costumbre este discurso y qué tanto estoy alcanzando ya un justo desborde?

¿Dónde están los límites claros y precisos? ¿Será que están donde empiezo a cuestionármelos? ¿Vale la pena buscarlos, existen? ¿Cuándo es dejarse fluir y cuándo es diluirse? ¿Qué tanto de esto mío es mera ficción mental y qué tanto es lo más real de la vida real? ¿Qué tanto es drama y qué tanto es comedia esta mierda? ¿Juego con mis polaridades o ellas conmigo? ¿Brinco la línea o ella me aplasta?

Y sobretodo: ¿de qué jodido lado de la delgada línea estoy parada?

A saber.

Deberían sonar alarmas o prenderse focos cuando uno va crúzandola. Recibir aviso de alguna manera... un correo es suficiente, no pido más. Por lo menos, a sabiendas la historia es otra y uno sabrá qué hace o qué deja de hacer. ¿Pero así, así qué? No nos queda más que seguir caminando a ciegas e inflándonos todos la cabeza con las mismas dudas de las mismas malditas líneas. ¡Ah, qué delgadas son!

Post-it mental #2

Con el vino tinto me duele (mucho) la cabeza.
Tengo que entender:
No, ni una copa.
No, ni tomando agua.
No, ni aunque sea buen vino.
No, ni con la cena.

Amélie Poulain








Nuevas cortinas,
una pared recién re-pintada,
adornos cambiados de lugar,
cojines de otro tamaño y color
y un corte -¡cortito!- de cabello.

(Parezco Amelie Poulain.
Tomaré lo del fabuloso destino
como un excelente presagio).

Recuerdo lo de:
"Cambios externos
hablan de cambios internos...
",
Y sí: otra vez, sí. Es cierto.

¿será?

¿De ahí vendrá mi miedo a la rutina? ¿de ver lo que te hizo a ti la tuya? ¿realmente es ella la que me sofoca o lo hace el miedo a comenzar a morir por dentro... como tú? Yo no quiero morir otro poco, a la misma hora y en el mismo lugar todos los días. Yo no.

Floto

Dices: "ya no quiero estar aquí..." y yo, en lugar de preguntarte dónde o porqué, me dejo como siempre atrapar por las palabras y me voy flotando en ellas: "cuánta violencia en esas pocas letras, ¿no? ¿dónde estará la tanta fuerza de esa sola frase? ¿en el ya? ¿en el no? ¿en el quiero? ¿en el estar? ¿o en el aquí? Ya-no-quiero-estar-aquí".

Y rematas con: "me siento desfelizada".

No infeliz, ¡desfelizada!

La palabra es perfecta.

Todavía más material qué descuartizar.

Qué placer... sigo flotando.

quince de abril

Lo sé, hoy es dieciséis pero ayer fue quince.

Un gran día el quince de abril.

Ayer se cumplió un año de haber estado al aire por primera vez.
Y de saber intransigentemente a dónde cambiar el rumbo.
Ayer se hubiera cumplido un año de estar al aire... y no.
No sentí nostalgia ante el recuerdo.
Extrañamente, me sentí un poco ajena a él.
Como si otra yo o en otra vida hubiera vivido todo eso.
Ayer también se cumplieron 6 meses de mi afortunado cambio de labores.
Ayer compré un boleto de avión redondo Guadalajara - Cancún
sin pensármela dos veces ni detenerme al cálculo
con la emoción de celebrar mis 28 en El Caribe.
Ayer le dije otra vez a mi mamá qué tan orgullosa estoy de ella.

Buenos días los quinces de abril. Buenos días.

Regla de tránsito

Siempre me he sentido muy atraída por los símbolos. En palabras elegantes, por la semiótica en general. Lo que entendemos sin saber cómo y porque sí. Y sin poder olvidar ni matar ni evadir jamás. Lo que "resumimos" y nos resume. Los símbolos son y viven entre nosotros. Punto. ¿Quién olvida lo que significa una luz verde? ¿Quién no entiende una flecha hacia la izquierda? Nadie que lo haya sabido alguna vez. Nunca.

Hace muchos viernes por la noche robé un letrero de no estacionarse. Sí, lo robé del árbol donde vivía solo fuera de una casa grande y decidí que estaría mejor en mi departamento pequeño y conmigo. Lo clavé en una pared cerca del baño, tan contenta y orgullosa. Una bonita decoración... ¡y muy barata!

Pasaron meses, le tomé cariño.

Hace unos días, pensé en pintar esa pared donde estaba colgado y lo hice. El símbolo tuvo que ser trasladado a otro rincón de nuestro hogar. Hoy lo clavé en la pared naranja, la de la escalera con las plantitas. Justo de frente del lugar donde me siento a escribir. Lo vi y pensé: "no estacionarse: regla de tránsito... y ley de vida".

Es así de sencillo: los símbolos son claros y están vivos.

Se busca autor

Hoy otra vez, el insomnio me encontró, capturó y atenazó. El depredador me veía desde la distancia con sus pupilas dilatadas. Pasaron tres horas y comenzó a acercarse, salivando. Cruel, abrió el hocico y justo cuando iba a morderme sin piedad, corrí por mi vida. Decidí aventar las sábanas de lado, levantarme y lavarme la cara con agua fría. Resignada y con mi dignidad en calzones. Ya qué mas da. Ideas fatalistas estuvieron a punto de comerme viva... la ropa interior es lo de menos.

En un acto reflejo, me dispuse a escribir. Me serví un vaso con agua y me senté a la mesa. Tras vacilar unos instantes acerca de un personaje llamado Paz (que, por cierto, estaba en coma)... supe que no quería escribir: mis dedos se rehusaban. Eran mis ojos los que hubieran preferido estar leyendo.

¡Tan intelectual que me hace sentir la sociología a media noche! tan efectiva que es, a veces, para dormir. Pero esta vez no funcionó y también lo intenté, lo prometo. No necesitaba un libro, no una revista, no la televisión. Basta ya de cavilaciones etéreas, ajenas, vagas y deformes. Basta de expertos, personajes ilustres y perfectos, actores hermosos y grandes escritores.

Quería leer algo humano, de alguien igual de lleno e igual de vacío que yo. Algo sin más bibliografía que la piel de gallina de quien lo escribió. Sin más notas al pie de página que sus recuerdos, sus motivos y sus manos temblando. Algo íntimo, de alguien que observa, que piensa, que anhela, que teme y se incomoda. Que esté tan perdido y tan emocionado como yo. De alguien que también se esté hundiendo en un lodo paradójico de entusiasmos y sinsabores. De alguien que se vació en sus letras y que me da permiso de escrutinar su desnudez. Alguien que enfrasca, etiqueta y guarda sueños en su refrigerador, sólo esperando que la fecha de caducidad no llegue demasiado pronto. Alguien que también argumenta (sin mentir) no saber qué lo mantiene despierto. Alguien que se rebela, se convulsiona, se aburre, arrebata y pide por favor, se ahoga en un vaso de agua, llora cuando nadie lo ve y después se ríe de algún chiste estúpido que alguien le contó por la tarde. Alguien que me golpeara con nuestra similitud. Un autor, pido sólo uno.

Me hubiera gustado leer algo que me hiciera sentir que no sólo a mí me da insomnio un buen lunes, que no sólo yo escribo cuando no puedo dormir y que no sólo yo me pongo existencial a altas horas de la madrugada.

Algo me dice que voy a leer y releer esto tan propio que, aún a pesar de mis pobres dedos, terminé escribiendo. Aguardar la hora de los bostezos y esperar que el hambriento se vaya en busca de otra presa. Ah, y reevaluar seriamente mi desconfianza hacia las pastillas para dormir. El depredador debería ceder si es sedado.

vs. los vendedores

No me gusta que gente conocida me quiera vender cosas y menos me gusta sentirme obligada a comprarles. Ni pan casero de zarzamora, ni collares traídos desde Colombia ni pulpa de aguacate congelada calidad de exportación (¡!).

Admiro a la gente que tiene el don de venta pero no estoy de acuerdo con invadir así al cliente potencial. Si yo quiero comprar algo, se los haré saber y compraré pero es mejor que no insistan: me he vuelto terriblemente buena para decir "no, muchas gracias" y éso, a nadie le gusta escucharlo, menos a un vendedor.

Es una tontería pero me hace sentir violentada. Es mejor para todos: no pierdan el tiempo conmigo y encuentren gente que no pueda decir que no.

Post-it mental

Usar pintura negra en aerosol adentro del depa: not such a good idea.

Quisiera

... ganar un maratón, conocer la India y aprender a coser. Tener tiempo ilimitado para mis drogas favoritas: la música y las letras. Que nunca más me duela la cabeza ni el estómago y cortarme el cabello otra vez sin tener que esperar tanto para que sea largo de nuevo. Saber muchísimo de historia universal, recordar el italiano y nunca haber dejado el ballet. Tomar café por las noches sin miedo a los fantasmas del insomnio. Ganarme la lotería e irme de viaje unos años por todo el bendito mundo. Surfear todas las mañanas y ponerme muy fuerte. Tocar el piano y jugar tenis. Teletransportarme para verte cada vez que te extraño y abrazarte cada vez que me extrañas tú. Deshacerme de toda mi ropa y comprarla nueva otra vez. Dejar de ver el reloj y tener la piel y las uñas siempre perfectas. Fumar y dormir sin la culpa de desperdiciar vida en ambos casos. Saber dibujar y cantar. Comer tanto sushi y chocolate como pueda y quiera. Que mi sueldo fuera por lo menos del triple, no tener que usar anticonceptivos ni tener que pagar renta. Hacer la maestría en Argentina sin dejar México. Tener una cama nueva, nunca sudar y tener un velero. No ser tan territorial y darle "editar" a mi memoria.

Y que por lo menos la mitad de mi lista no fueran deseos solamente reales, sino posibles.

Un mundo nos vigila

¿Cómo que tienen todos mis datos? ¿Cómo que me hablan a mi extensión directa en la oficina un buen lunes por la mañana sin decir ni "agua va"? ¿Cómo que saben mi nombre completo, dónde vivo (¡y dónde trabajo evidentemente!)? ¿Cómo que tienen mi celular? ¿Cómo que tienen la referencia de mi tarjeta con terminación 9293? ¿Cómo que tengo autorizada una línea de crédito (que no pedí) disponible a partir de ya? ¿Cóoomo? No me gusta esto.

Una vez más: somos tan vulnerables, ser "invadidos" es cada vez más fácil y ser así de "privada" cada día vale menos. Qué miedo.

When and where?

I think it's time for us to meet.
It'll be nice to finally get to know you.
Look at your face and listen to your voice.
I've been looking forward.
I hope you have too.

It feels like I'm ready.
I guess I am.

So... when and where?
It's your call.
I'll be there.

the camel










I really, really need to get off this camel.
It's taking me nowhere.

Yes, I have to quit...
again.

¡Mira!










Los marzos y abriles te recuerdo todavía más.
Es inevitable. Ellas se encargan.

Cada año, te robarían una sonrisa...
pero me la roban a mí
y yo sonrío por las dos.

Del latín furicare

Me descubro imaginando dónde estaríamos.

Hurgo en los pantanos del hubiera.

¿Cómo sería hoy nuestra colección de fotografías? ¿Seríamos felices o nos hubiéramos terminado por separar anyway? ¿O las dos cosas? La intriga y la curiosidad me ganan la batalla algunos días.

Fuimos intensos y breves; como un incendio. Recorrimos un tramo minado de ironías tramposas (propias y ajenas). Ahora entiendo que fuiste muy veloz, corriste mucho en muy poco tiempo y yo no quise tener que alcanzarte. Volaste al futuro y a mí el presente no me terminaba de colmar. Abandonar la carrera fue la respuesta y ese juego no es de uno: nos tuvimos que ir los dos.

Te casaste en mi cumpleaños.

¡¿Quién se casa en viernes?!

Tú.

("guapa, guapa... que no, que no, que no... ¡que te lo digo yo!")
¿te acordarás?

Y con todo así, hoy no cambiaría nada.

Razones de sobra

Escribo porque es mi manera de llorar. Escribo porque así me río muchísimo de mí misma... ¡y me divierto tanto! Escribo porque a veces puedo componer el mundo y cuando no, por lo menos me lo hago menos denso. Escribo para sacar, para limpiar, para ordenar. Escribo porque me descubro, me conozco, esclarezco misterios de mi universo y llego al fondo de lugares impensables, a veces medio tenebrosos, a veces medio hermosos. Escribo para decir cosas que no puedo o no quiero decir con voz. Hablo con personas con las que no podría hablar de otra manera. Resuelvo, cierro, hago confesiones, agradecimientos y peticiones; lo que quiera. A veces es inoportuno, a veces es irreflexivo. A veces muy fuerte, a veces vital. Me atrevo a decir que hasta un poco sagrado. Y cansado. He llegado a correr para que no se escape la idea y capturarla antes de que siga volando y me pase. He llegado a cocinar en mi mente una sola frase por semanas hasta poder por fin soltarla. Escribo para no olvidar lo que no quiero olvidar y para reencontrarme en el tiempo. Es terapia, catarsis, válvula de escape maravillosa. Escribo porque disfruto el tiempo que me toma hacerlo, la forzosa introspección que implica y que siempre exista la opción de compartirlo...o no. Cuando escribo, estoy segura que no soy yo la que tiene todo el control y eso me gusta. Escribir es conversar conmigo misma y escuchar con toda paciencia y honestidad qué carajos tengo que decir esta vez (incluso respetar que no quiera o no pueda decir nada). Escribo para adentro, no para afuera. Escribo por necesidad, por costumbre, por instinto, por amor.

Mi incurable perfeccionismo me obliga a decir la única cosa que no me gusta de escribir: es posible, con repeticiones, puntuación, signos y otros recursos gramáticos elevar el "volumen" hasta gritar (y eso está bien)... ¿pero cómo se hace para escribir un susurro?

Desastres con cereza

No sé qué es peor: si creer que nunca vas a fallar o creer que todo el tiempo estás fallando.

Yo veo desastre en los dos escenarios.

Comieza por relajarte porque seguir actuando como si a alguien le importara si fallas o no, o dónde o cuándo y a qué hora... es el tercer desastre. Es la cereza encima de este humano y ridículo pastel.

Es muy divertido ser persona, ¿apoco no? Es todo menos aburrido.

(Sí, hablo conmigo misma como si fuera alguien más, así no me lo tomo personal, ja.)

Poner pausa

Tengo ganas de verlas y platicar con ustedes, con las cuatro. Estar las cinco juntas otra vez.

Imagino una terraza en un lugar hermoso, aquí o allá, día o noche, frío o calor, me da igual. Con vino tinto, muchos cigarros y todo el tiempo del mundo. Todo lo necesario para no movernos si no queremos. Sin aviones amenazando con irse, sin vacaciones restringidas, ni compromisos o familias esperándonos en ninguna ciudad. Poner pausa...

Hablar de todo y de nada y otra vez de todo. Poder decir lo que sea, aquello que nadie más podrá saber jamás y aquello que es tan obvio y evidente que hasta sobraba decirlo. Pero decirlo todo porque sí. Escucharlo porque lo dijiste y ya. Quiero platicar, platicar y platicar... como cuando teníamos 14 y 17 y 21 y 26 y como hace un par de meses.

Platicar hasta sentir que fue suficiente (no hasta que lo sea porque nunca lo será)... como antes. E irnos todas al mismo tiempo para no dosificarnos las ausencias.

Ya entendí que jamás me curaré de extrañarlas. Al contrario, esto va recrudeciendo: pasan los años y cada vez me hacen más falta. Sobra decir que las quiero con toda el alma.

Qué bien

se siente elegir de entre dos grandes amores, el más grande. Y no de entre dos grandes miedos, el más pequeño.

Es comerme la fruta más rica, no la menos podrida. ¡Qué bien!


Es que

hoy reconozco que hay muchas cosas que simplemente no pueden ser posibles sin ti.

Autorización por escrito

"Hermana mía: si un día me convierto en una señora... nefasta, egocéntrica y aburrida, que sólo hable de lo maravilloso y perfecto que es su esposo y de lo superdotados, bien portados y hermosos que son sus hijos y me convierto en un ser permanentemente incapaz de sostener una plática fuera de estos dos temas y paso 23 minutos hablando contigo sin molestarme por preguntarte cómo estas; en ese preciso instante te autorizo a que me revientes la cara a golpes, no dejes ni un solo diente en su lugar y me recuerdes que el día de hoy yo te lo pedí expresamente y por escrito. De antemano, gracias."

Espacio vital

¿Has oído hablar de él?
¡Hazte pa'llá!

Características de la especie

Todavía no conozco a un sólo ser humano, a uno solo, que no esté lastimado de alguna manera. Me parece increíble lo frágiles que somos ante las heridas (de todo tipo) pero me parece más fascinante aún que estemos tan impecablemente diseñados para sobrevivir. Porque todos a los que me refiero, andan vivos por ahí.

Y no sólo vivos: todavía saben sonreír.

Física básica

Pienso en mi hermana, pienso en mi abuela y pienso en mí y digo: "No cabe duda que el tamaño del golpe es del tamaño de la resistencia que oponemos. Del mismo tamaño de la lección que tenemos que aprender. Del mismo tamaño del miedo. Si es lo que necesitamos para entender y movernos, ni hablar; con menos fuerza no se derrumba nada, con menos dolor no se regenera nadie". No es fácil pero es física básica.

sábado-en-la-tarde

El sábado en la tarde huí de casa tratando de escapar de mis pensamientos. Tantas horas de soledad y aburrimiento terminan por confrontar a cualquiera. Llegué a un parque enorme abarrotado de los personajes de un cuento preciosista que jamás escribiré. Columpios, papalotes, pelotas, bicicletas. Mantas en el pasto. Familias completas. El día hermoso. Todo estaba ahí. Hasta el olor a carbón me hizo voltear y encontrar con mi nariz los restos sobre un asador de lo que un par de horas antes debió ser un festín. Pensé: "malditas vacaciones, váyanse a casa todos. Vean tele, duerman, limpien, critiquen a la vecina; déjenme el parque, yo sí necesito escapar". En fin. Pese a mi hostilidad mental, nadie se inmutó. Contra toda posibilidad, encontré un rincón más o menos solitario debajo de una sólida y fresca sombra. Supe que era mi lugar. Exploré buscando hormigas y me complació no encontrarlas, me senté. Me traté de recargar en el árbol pero su tronco le hizo saber a mi espalda que no era bienvenida. Y me quedé ahí. Escuchaba el bullicio, los juegos, los gritos; y si ponía un poco más de atención y aislaba el sábado-en-la-tarde de esta gente, podía percibir algunos pájaros quién sabe dónde en las alturas. Observé a muchas personas desde mi cómoda distancia. Imaginé sus historias, su cotidianidad y sus cicatrices. Hasta bauticé imaginariamente a sus mascotas. El aire estaba delicioso. Abrí un libro que sólo quería convencerme de que el amor eterno sí existe. El libro tiene un buen título, eso sí es cierto. De pronto, lo supe, mis pensamientos me alcanzaron. No sé cómo me encontraron pero fue inevitable, tuve que dejar de leer. Ni siquiera peleé, me supe descubierta y me resigné. Bajé el libro y decidí escuchar música. Escogí una canción que jamás me había hecho llorar y cuando menos pensé, ya estaba limpiando con mis manos mis rojísimos cachetes y refugiando a los culpables detrás de mis lentes de sol. Por un momento, se desenfocó mi visión a causa del exceso de agua. Decidí que, aunque no estaba en lo absoluto en mis planes, iba a llorar hasta que fuera necesario. Estaba atardeciendo cuando paré. Ni siquiera tuve que hacer grandes esfuerzos, las lágrimas corrían solas. Dejé la música por la paz y saqué de mi bolsa una pluma y una hoja en blanco para escribir lo siguiente:

"Me siento como una guerrera en plena batalla: alerta, asustada, llena de vital adrenalina, enojada, alterada, excitada, provocada, inquieta, confundida, con un grito de guerra en la garganta, desconfiada, sucia, exhausta... Y no me queda claro nada. ¿Qué estoy peleando? ¿por qué, para qué, para quién? ¿vale la pena? ¿qué se gana o se pierde... qué es lo que está en juego? ¿y contra quién? sobretodo eso: contra quién."

Guardé la hoja y la pluma, fumé, tuve un poco de frío y me quedé un rato más... ahí.

El sábado en la tarde huí de casa tratando de escapar de mis pensamientos. Evidentemente fracasé y regresé. Abrí la puerta de mi casa y entramos.