Es mentira

Es mentira que el amor es una flor delicada que hay que cuidar y regar y podar para que no se muera y sobreviva el paso del tiempo. Lo que es delicado y por eso las cuidamos y las regamos y las podamos; -y entonces no se mueren y sobreviven el paso del tiempo- son nuestras expectativas sobre ese amor. Sobre lo que debería ser y sobre lo que deberíamos sentir al respecto. 

Para mí, el amor es una fuerza más grande que una flor delicada: es una energía absolutamente devastadora, fértil y abundante a la que no te puedes resistir y a la que te entregas como se entrega todo cuando se funde. Más como una enredadera que no pide permiso, que sólo crece y desborda el jardín.


1 comentario:

Cristina Corona dijo...

Eres tantas cosas tan bellas concentradas en un solo ser humano.