Minucias

La sensación del volante entre mis manos, el espejo retrovisor, subirle el volumen al audio y meter quinta velocidad en una calle mucho más que conocida. Las faldas, mi cama con sus sábanas naranjas y dos almohadas, los sartenes, la cafetera y el tapete blanco del baño. El espejo que ya no existe, el clavo en la entrada para colgar las llaves, el olor de la cena en la estufa y los platos escurriendo recién lavados. Prender un incienso, andar en calzones y fumar adentro. El orden del refrigerador, el espacio de los libros y subir a la azotea por la ropa limpia. Esa salsa verde y mis pantuflas. La íntima y relajada soledad de un sábado en la mañana y el parque. Eso.

El capricho de extrañar lo insospechado a sólo dos meses de no tener hogar.

De la gente no voy a hablar. No puedo.

Sin éxito

Me quedé despierta porque quería escribir.
Sólo conseguí quedarme despierta... y esto.

Uno del uno del uno uno

Si esto no es un nuevo inicio,
no sé qué será.
Yo sí vuelvo a empezar.
Con su permisito, eh.

Querido usuario:
Este es el día uno.

Su vida ha sido completamente reiniciada.
Disfrútela.

Después de las 10 p.m.

Ayer -una vez más- me preguntaron: "¿y por qué te vas?". No pude más que sonreír y suspirar... y volver a sonreír con la mirada encendida. Abandonada por toda posible explicación lógica, me quedé sin palabras y me encogí de hombros. No porque no supiera la respuesta sino porque no sabía cómo expresarla.

Por suerte, estaba ahí una mujer maravillosa, mi maestra del alma, que al ver que la pregunta me rebasaba, dijo: "valiente mujer que sigue su corazón". Clarificó mucho más que el aire.

Recibí tres abrazos y me fui... prometiendo que volvería un día como llegué la primera vez. Tocando la puerta sin ser esperada, haciendo preguntas y con el corazón abierto. Esa no fue una despedida. Me alegro. Y supe que es cierto: las grandes verdades no pueden ser entendidas desde la razón.

No tengo argumentos sólo una enorme libertad. Es ella la que me lleva y me seguirá llevando.

Nos pasamos

Qué bueno que pasara todo lo que pasó.
Que me pasaras tú y que te pasara yo.
Y que nos pasáramos.

De cuando...

De cuando el mejor día de la semana era el lunes... el jueves, el viernes, el sábado y el domingo. De cuando no podía escuchar una sola risa tuya más. De cuando todo era una incógnita. De cuando me estaban esperando en dos ciudades. De cuando me arrancaba de esta ciudad. De cuando sólo faltaba un cheque. De cuando mi cama estaba envuelta en plástico y mis sábanas olían a limpio. De cuando mi primera vista de la mañana eran casi todas mis cosas. De cuando tenía un par de boletos de avión que ya quería usar. De cuando ya nada me detuvo. De cuando estaba en casa pero era visita y de cuando era visita pero estaba en casa. De cuando ya todo era cuestión de días, no meses. De cuando no sabía cuándo iba a volver. De cuando me sentí tan segura, tan fuerte y tan libre como hace mucho no me sentía. De cuando no me alcanzaron los adioses, los abrazos, las sonrisas... las gracias. De cuando tenía vacíos los cajones y lleno el tanque de gasolina. De cuando recolectaba miradas llenas de intenciones llenas de todo. De cuando entendí la envidia de quien quiere pero no puede. De cuando dejó de importarme la urgencia de lo ajeno. De cuando nada tuvo más sentido que ir a buscar un sentido. De cuando amanecí con un nosotros en la almohada. De cuando sabías que te quería y que me costaba trabajo irme. De cuando no supe cómo despedirme y entonces abracé y dije: "ya nos veremos otra vez algún día". De cuando fui a mi última clase de yoga donde conocí yoga. De cuando volví a escuchar un disco nuevo y volví a escribir. De cuando todo el poder estaba en ser congruente conmigo misma y nada más. De hoy.

Inundación

Estoy tan inundada de palabras que no puedo escribir. La voz de mis dedos está callando. Lo siento. Todo lo siento.

Tal vez

Todos deberíamos estar solos alguna vez en la vida. Desesperados, desnudos, atrapados. Enfrentados solamente con nosotros mismos. Destrozados y recogiendo los pedazos. Tal vez y sólo tal vez... nos descubriríamos.

Pequeña petición

Que no me canse de hacer maletas ni preguntas ni estupideces.
Que se me rompa el corazón cada vez que me vuelva a ir.
Que siempre haya un libro a medio leer.
Que mi película favorita sea una distinta cada vez.
Que no se me agoten las ideas ni me deje de reír sola.
Que siempre quiera otro par de zapatos.
Que no responda todas mis preguntas.
Que camine media cuadra más para ver qué es eso que hay en la esquina.
Que no me cure de esta curiosidad ni de estas ganas.
Que me muera de valentía y no de aburrimiento.
Que me muera de vida vivida.
Y que así sea.

3 vuelos

El domingo 5 de septiembre de 2010 a las 7 de la mañana voy a perder un avión que saldrá de la ciudad de Toluca a Guadalajara. Probablemente voceen mi nombre en el aeropuerto en repetidas ocasiones pero yo no apareceré por ningún lado y el avión tendrá que despegar sin mí. Y lo hará.

(Será intencional.)

Más que...

Quiero ver una película; pero más que ver una película, quiero ir al cine; pero más que ir al cine, quiero tener con quién ir hoy al cine; pero más que tener con quién ir al cine, quiero ir al cine contigo; pero más que ir al cine contigo, quiero compartir contigo... mucho más que unas palomitas y una película en el cine.

Post-it mental #3

Tallón-de-ojo con mano-con-chile, ouch!

Yo confieso

Que quiero saber a qué sabe el vino en tu boca.
(Entre otras cosas.)

Y ya

A ti se te juntaron las rupturas y a mí, las esperas. Lo único que podemos hacernos ahora, es compañía.

Ninguno

Ningún otro día de la semana es tanto un espejo como lo es el domingo. Lo refleja todo, absolutamente todo.